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La vaca Rita y los animales de la caja

Una granja fue quemada y una gallina huyó al campo donde se construyó por medio de una caja de madera que se encontró y de su habilidoso pico, un pequeño y acomodable gallinero a los pies de un árbol. Ahí la gallina tuvo docenas de huevos y crió bien si cabe a cuantos polluelos nacieron. El ave acomodó el habitáculo de alfalfa, heno y paja para que se sintieran lo más gustosamente posible, y las paredes las revistió de forraje natural y plumas que le sobraban viviendo al lado de su vecina la vaca Rita con la que con mucho cariño se llevaba sin duda estupendamente, que pastaba en un prado cerca.    Meses más tarde, un gatito que una noche deambulaba hambriento y huérfano fue acogido por el ave al motivarle mucha pena a la gallina. La generosa gallina le ofreció todo lo que tenía y el gato fue creciendo con el tiempo hasta hacerse mayor. No había día que el animal no trajera comida al gallinero para que picaran y comieran cada uno de los polluelos y la gallina. Cada vez que eclo...

Baldi

Un vasto océano era navegado por una ballena que no hacía vida con nadie y que pensaba que los peces y habitantes marinos en su mayoría no merecían la pena por lo egoístas y perversos que se mostraban. Era una ba llena pacífica y noble, pero consideraba que el mundo era cruel por la truculenta infancia que tuvo. Sus padres cuando apenas era una cría le abandonaron y desde esos tiempos vagó por las aguas sin hogar y rumbo fijo. Baldi era tan grande que nadie osaba enfrentarse o molestarla en modo alguno. Alguna vez que el animal gritaba, al sumergirse en las profundidades, una oleada de burbujas flotaban en las aguas.  -          ¡Naho! ¡Naho! –cantaba sonoramente.    La ballena apenas mantenía contacto con delfines y algunas sirenas de ultramar que saludaba a lo largo de sus aventuradas navegaciones. Diariamente, Baldi era propenso a recorrer las zonas más próximas a la superficie, pero desde hacía un tiempo por respeto a los pirata...

La foca de los globos

  La foca de los globos   En un circo de Madrid había una pequeña foca que tenía pocos amigos. El animal solía estar en un recinto apartado en uno de los extremos de las ferias que normalmente le rodeaban. Era su ambiente, pues a Foquita le encantaba lo sorprendente. Además de los juegos que realizaba para los asistentes que acudían a los espectáculos del circo, también efectuaba todo tipo de peripecias con los globos, puesto que se divertía mucho. Foquita era un animal muy risueño, muy calmado y tranquilo. Sonreía fácilmente, reía como si le cosquillearan la tripa y gesticulaba en exceso moviendo con gracia la cola y los bigotillos. Era un animal que vivía cada momento con intensidad. Y ahora os preguntaréis por qué una foca que es amable y buena tiene pocos amigos. El sencillo motivo es que los animales que eran sus vecinos, o sea, los que tenían las jaulas al lado de ella, eran en sumo ariscos y antipáticos. Sin embargo, a pesar de la poca simpatía de sus vecinos, tenía un ...