Nevisca
En un lugar donde cualquier cosa era posible vivía en un caserón una viuda con sus tres hijas. La primera era altanera y se creía la más bella de todas; la segunda era una holgazana y no daba palo al agua, y la tercera era tierna y trabajadora, pero no recibía más que las críticas de la madre que no valoraba nada de lo que hiciera ella. Nevisca que era la menor de las tres se desentendía de sus dos hermanas mayores y procuraba no mantener mucho contacto con las dos al tratarla ambas como a una desgraciada que no les llegaba ni a la suela de los pies. Nevisca se sentía incomprendida y le faltaba cariño, amor; se sentía sola y no correspondida. ¡Echaba tanto de menos a su padre que era él el que la mimaba y comprendía! Era una joven con un cabello negro y ondulante hasta la cintura y de ojos color miel. Su rostro era tan hermoso como mil primaveras y su piel tan bella, fina y blanca cuan menudos copos de nieve. Cada día a la niña la madre la env...