La encantadora
C ierta vez una niña cruzaba un bosque acompañada de sus cuidadores que le llevaban con sus padres. Situándose en lo más espeso de esas arboladas, salieron de entre las sombras unos asesinos, que los apuñalaron a todos menos a la niña, que, atemorizada, huyó y se escondió en la maleza. Los malhechores al no verla se fueron corriendo con lo que robaron en dirección contraria. La pobre niña se puso a llorar inconsolable: “Ayyy, ¡mis desafortunados cuidadores! ¡Qué tragedia! ¿Cómo llegaré a casa? ¡Quiero estar con mis padres! ¡Ay!” Le entró a la muchacha un nerviosismo tan incontrolable que rebuscó cientos de caminos y en ninguno descubrió una salida, y buscó preguntas, pero no halló tampoco respuestas. Al anochecer, la niña temblaba de frío y tenía tanta hambre que se dijo que podría comerse hasta un jabalí entero con patatas. “No me queda otra. ¡Jo! ¡Tengo hasta sed! Habré de morir de hambre”, se lamentó la pequeña sentada sobre un tronco tirado y debajo de un gran árb...